El negocio de la uva en el Perú

Por Fernando Cillóniz

Jamás nadie imaginó que el negocio de la uva de mesa en el Perú iba a tener el auge que ostenta actualmente. No es que la viticultura fuese una actividad desconocida para nuestros agricultores. Nada que ver. Ica, y en similar grado los departamentos costeros del sur, saben de viticultura desde los tiempos de la Colonia, y ¿qué peruano o peruana no ha saboreado las deliciosas uvas Italia, Quebranta, Borgoña, y tantas otras variedades locales que nos refrescan todos los veranos? Por otro lado ¿quién no reconoce y admira el sabor inconfundible de nuestros piscos y vinos, producidos a partir de las mejores uvas de Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y Tacna?

Obviamente, no es esa viticultura – la de toda la vida – la que inspira el tenor de este editorial. Es la nueva viticultura – la de las uvas de mesa de exportación; aquella que el SIUVA ha venido analizando y promoviendo desde hacen 13 años – la que ha revolucionado a la fruticultura peruana en la última década. Me refiero a las uvas sin semillas como las Thompson, Superior, Sugraone, Flame, Crimson, etc. y – por supuesto – la más grande y productiva de todas las uvas peruanas; su alteza la uva Red Globe.

Estoy seguro que Juan Carlos Brignardello – el verdadero creador del SIUVA – jamás imaginó allá por el año 99, cuando recién llegó al país después de hacer su maestría en viticultura en la Universidad de California en Davis, que su idea de organizar el Simposio Internacional de la Uva de Mesa en el Perú, iba a tener el impacto que ha tenido, el cual se encuentra reflejado en el extraordinario crecimiento de nuestras exportaciones de uvas de mesa, al extremo que ahora todo el mundo reconoce al Perú como una nueva potencia vitícola, y al SIUVA como el evento más prestigioso y representativo de la viticultura peruana.

Jamás olvidaremos el shock que propició el Dr. Nick Dokoozlian en aquel entonces – quien vino invitado por inform@cción, a instancias de su alumno Juan Carlos Brignardello – cuando de una manera frontal y “sin anestesia” nos advirtió que todos los viticultores que habían instalado plantas francas (sin patrones) iban a tener que matar sus vides, y – peor aún – que la uva quebranta no era patrón, así que todos los que habían instalado parrones con uvas de mesa injertadas sobre patrones de quebranta, iban a tener que hacer lo mismo; es decir, matar sus plantaciones.

Pues así de duros y sacrificados fueron los inicios de la viticultura peruana de exportación. Realmente, como suele ocurrir en la mayoría de los negocios nuevos, el costo de la curva de aprendizaje fue altísimo. Afortunadamente, la situación actual está bastante mejor desde el punto de vista técnico, y – más bien – nuestro problema ahora es cómo afrontar el ritmo de crecimiento tan acelerado de nuestras exportaciones de uvas de mesa, sin que el negocio se escape de nuestras manos.

En fin, esos son los tipos de temas que tratamos año a año en los SIUVA’s, y por lo acontecido en el terreno de la realidad, debemos concluir que los resultados no han podido ser mejores. Este año, concretamente los días 27 y 28 de junio, llevaremos a cabo el XIII Simposio Internacional de la Uva de Mesa (SIUVA 2012), el cual – como sucedió en cada uno de los últimos 12 SIUVA’s – será el mejor de todos.

www.agronegociosperu.org

 

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